13/08/2026
El Senado de Brasil aprobó un proyecto de ley para reducir los impuestos federales sobre los combustibles, una medida impulsada por el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva para contener el impacto de la volatilidad del mercado internacional del petróleo y el aumento de los costos energéticos derivados de la crisis en Medio Oriente.
La iniciativa obtuvo 61 votos a favor y 2 en contra en el Senado, luego de haber sido aprobada por la Cámara de Diputados con 318 votos favorables, 113 en contra y una abstención. El proyecto ahora quedó a la espera de la sanción presidencial.
La propuesta contempla reducciones tributarias para el diésel, biodiésel, gasolina, etanol y queroseno de aviación. El objetivo es amortiguar el impacto que la suba internacional del petróleo puede trasladar a los precios internos y, en consecuencia, a la economía brasileña.
La senadora Teresa Leitão, del Partido de los Trabajadores (PT) y relatora del proyecto, sostuvo que la iniciativa apunta a reducir los efectos económicos provocados por la crisis del mercado energético internacional.
El esquema establece que la pérdida de recaudación generada por los beneficios fiscales será compensada mediante un incremento extraordinario de los ingresos públicos provenientes del sector petrolero.
Entre enero y marzo de 2026, los ingresos federales de Brasil provenientes del petróleo y el gas natural alcanzaron los 28.000 millones de reales, frente a los 9.000 millones registrados durante el mismo período del año anterior.

Brasil reduce impuestos a los combustibles
El paquete aprobado por el Congreso brasileño también establece mecanismos para proteger la competitividad de los biocombustibles frente a eventuales reducciones de impuestos sobre los combustibles fósiles.
En particular, si la tributación sobre la gasolina disminuye un 30% o más, las alícuotas aplicadas al etanol podrán reducirse a cero. Además, el Gobierno contempla hasta 1.200 millones de reales en subvenciones para productores de etanol y hasta 750 millones de reales en incentivos destinados a compensar deudas tributarias.
La estrategia se complementa con una decisión adoptada en julio, cuando Brasil elevó temporalmente del 30% al 32% la proporción obligatoria de etanol en la gasolina comercializada en el país.
Según el Ministerio de Minas y Energía, el incremento de la mezcla permitiría reducir la dependencia de combustibles fósiles importados y evitar la compra de aproximadamente 900 millones de litros de gasolina al año.
El proyecto aprobado por el Senado brasileño incluye otras medidas destinadas a fortalecer sectores considerados estratégicos para la economía nacional.
Entre ellas, el Gobierno podrá otorgar hasta 5.000 millones de reales en créditos fiscales entre 2027 y 2031 para impulsar la industria nacional de fertilizantes y bioinsumos, con un límite anual de 1.000 millones de reales.
También se flexibilizaron determinados requisitos tributarios para productores rurales y exportadores. El umbral de ingresos provenientes de exportaciones necesario para acceder a determinadas suspensiones tributarias pasará del 50% al 30%.
El paquete contempla además beneficios fiscales para la extracción e industrialización de minerales estratégicos, recursos para hospitales inteligentes de alta complejidad y exenciones tributarias vinculadas con la Copa Mundial Femenina de Fútbol de 2027, que se disputará en Brasil.
La reducción de impuestos sobre los combustibles llega en un contexto de elevada incertidumbre en el mercado energético internacional. El Gobierno de Brasil justificó las medidas por la volatilidad del precio del petróleo y las consecuencias de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia que busca combinar alivio tributario, mayor producción de biocombustibles y fortalecimiento de la industria nacional.
En paralelo, las autoridades brasileñas evalúan aumentar todavía más la participación del etanol en la gasolina. Estudios oficiales sostienen que una mezcla del 32% no afecta el rendimiento de los motores y ya fue encargada una nueva evaluación para determinar si es técnicamente viable elevar el porcentaje hasta el 35%.
La decisión final sobre la entrada en vigor de las nuevas reducciones impositivas quedará ahora en manos del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, mientras Brasil intenta contener el impacto de la crisis energética internacional sobre los consumidores y la actividad económica.
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