28/07/2026
El precio del crudo mexicano superó los 79 dólares por barril y ya acumula un aumento de más del 40% en lo que va del año. El conflicto en Medio Oriente impulsó la cotización internacional del petróleo y mejora los ingresos de México, aunque también genera preocupación por el impacto en los combustibles y la inflación.
Este aumento representa un escenario favorable para las finanzas de la petrolera estatal, que obtiene mayores ingresos por sus exportaciones, aunque al mismo tiempo genera nuevos desafíos para la economía nacional debido al impacto que un petróleo más caro puede tener sobre el precio de los combustibles.
El principal motivo detrás de la suba continúa siendo la inestabilidad en Medio Oriente. La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán provocó semanas de incertidumbre sobre el abastecimiento mundial de crudo, llevando a los mercados a elevar rápidamente las cotizaciones.
Durante mayo, en el momento de mayor tensión, el petróleo mexicano incluso llegó a cotizar por encima de los 110 dólares por barril. Aunque posteriormente los precios retrocedieron tras una tregua parcial y la posibilidad de retomar conversaciones diplomáticas, el mercado sigue atento a cualquier cambio que pueda afectar el suministro internacional.
Uno de los puntos de mayor preocupación continúa siendo el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica por donde circula una parte importante del petróleo comercializado en el mundo.
El valor actual del crudo también supera ampliamente las estimaciones realizadas por la Secretaría de Hacienda, que había proyectado para 2026 un precio promedio cercano a los 54,9 dólares por barril.

Este escenario mejora la recaudación petrolera y fortalece los ingresos de Pemex, aunque especialistas advierten que un precio elevado durante un período prolongado también puede trasladarse a la inflación si aumentan los costos del transporte y de los combustibles.
Para reducir el impacto sobre los consumidores, el Gobierno de Claudia Sheinbaum decidió reforzar los estímulos fiscales aplicados a la gasolina y al diésel mediante una reducción del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).
El diésel, utilizado principalmente por el transporte de carga, recibió un aumento del subsidio hasta superar el 70%, mientras que también crecieron los beneficios para la gasolina regular y volvió a otorgarse un estímulo a la gasolina premium.
Estas medidas buscan evitar un traslado inmediato del aumento internacional del petróleo al precio que pagan los consumidores mexicanos.
Los analistas coinciden en que el comportamiento del mercado dependerá de la evolución del conflicto en Medio Oriente. Una nueva escalada militar podría volver a impulsar el precio del crudo, mientras que un avance en las negociaciones diplomáticas favorecería una mayor estabilidad en los mercados energéticos.
Por el momento, México enfrenta un escenario mixto: mayores ingresos para Pemex gracias al petróleo caro, pero también el desafío de contener el impacto económico que esa misma suba puede generar sobre los combustibles y la inflación.
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