14/07/2026
El escritor y diplomático nicaragüense Carlos Midence propone una mirada crítica sobre el origen del poder occidental y el impacto del colonialismo, invitando a repensar la historia desde la perspectiva de los pueblos del Sur Global.
A lo largo del libro, Midence cuestiona la idea de que el liderazgo económico y político de Europa y Estados Unidos fue únicamente el resultado del progreso científico o del desarrollo institucional.
Su planteo sostiene que buena parte de esa riqueza se construyó sobre la expansión colonial, la explotación de recursos naturales, el trabajo esclavo y la apropiación de conocimientos desarrollados por otras civilizaciones.
Uno de los ejes centrales de la obra es que la dominación no solo se ejerció mediante la fuerza militar.
El autor sostiene que disciplinas como la historia, la geografía, la antropología e incluso la cartografía ayudaron a consolidar una visión del mundo donde Europa aparecía como el centro del progreso y otras culturas eran presentadas como inferiores o atrasadas.
Según esta mirada, la forma en que se enseñó la historia durante siglos también contribuyó a consolidar esa jerarquía cultural.
Midence afirma que la colonialidad no terminó con las independencias políticas.
Para el autor, todavía persiste en muchos aspectos de la vida cotidiana: desde el prestigio automático que reciben ciertos idiomas hasta la valoración diferencial de universidades, modelos económicos y formas de producir conocimiento.
La obra plantea que muchas de esas estructuras continúan influyendo en la manera en que las sociedades interpretan el desarrollo, la cultura y el poder.
Del colonialismo a la era digital
Uno de los aspectos más actuales del libro aparece cuando el autor traslada ese debate al presente.
Midence advierte que las nuevas formas de concentración tecnológica pueden reproducir viejas relaciones de dependencia. Plataformas digitales, inteligencia artificial, algoritmos y grandes corporaciones aparecen como escenarios donde también se disputa el control del conocimiento y de la información.
De esta manera, la discusión deja de centrarse únicamente en el pasado y se proyecta hacia los desafíos del siglo XXI.
Más allá de las coincidencias o diferencias que pueda generar, el libro invita a reflexionar sobre cómo se construyen los relatos históricos y quiénes tienen la capacidad de definir qué hechos son recordados y cuáles quedan relegados.
También propone recuperar el protagonismo de los pueblos de América Latina, África y Asia dentro de una historia global que, según el autor, durante mucho tiempo fue narrada casi exclusivamente desde la perspectiva occidental.
En un contexto marcado por discusiones sobre identidad, memoria histórica, restitución del patrimonio cultural y nuevas formas de poder global, Nosotros y Occidente se suma a una corriente de pensamiento que busca revisar críticamente los relatos tradicionales sobre la historia universal.
Su publicación abre un espacio de debate que va más allá del ámbito académico y alcanza temas de actualidad como la geopolítica, la cultura, la educación y el impacto de las nuevas tecnologías.
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