29/06/2026

LIFESTYLE

Las sopas más queridas de América Latina para hacer en casa este invierno

Cada país latino tiene su sopa del invierno. Esa preparación que la abuela hacía cuando hacía frío, que huele a casa y que alimenta de verdad. Este es un recorrido por las más populares de la región, con sus recetas y el secreto detrás de cada una.

En América Latina, la sopa no es solo comida. Es cultura, es memoria y es una de las formas más antiguas de reunir a la familia alrededor de una mesa. Cada país tiene la suya, con ingredientes propios, nombres distintos y una historia detrás. Este invierno, la mejor forma de sentirse en casa -sin importar dónde estés- es encender la hornalla y preparar una de estas recetas tradicionales.

El sancocho: el plato más compartido del continente

El sancocho es, sin dudas, la sopa más extendida de América Latina. Lo preparan en Colombia, Venezuela, Panamá, República Dominicana, Ecuador y Perú, aunque cada versión tiene sus diferencias. La base es siempre la misma: una proteína -pollo, res o cerdo-, tubérculos como yuca, papa o ñame, choclo, y un caldo largo y sabroso.

La versión colombiana, considerada por muchos la más popular, lleva pollo, papa criolla, yuca, mazorca y cilantro fresco al final. Se cocina durante al menos una hora a fuego medio para que el caldo tome cuerpo. El secreto está en el cilantro: se agrega crudo justo antes de servir para conservar todo su aroma.

Para prepararlo se necesita: 1 pollo trozado, 2 papas medianas, 1 trozo de yuca, 1 choclo partido en rodajas, 1 cebolla, 3 dientes de ajo, sal, comino y cilantro fresco. Rinde para 6 porciones y mejora notablemente al día siguiente.


El Chupe Sancocho.

El chupe peruano: profundidad y tradición andina

En Perú, el chupe es la sopa por excelencia. Hay chupes de camarones, de pescado y de pollo, pero el más accesible y el más preparado en los hogares es el chupe de pollo con verduras. Lo que lo diferencia de otras sopas de la región es la incorporación de leche o crema al final de la cocción, que le da una textura cremosa y un sabor más profundo.

Los ingredientes base son: pollo, papa amarilla, choclo, arveja, zanahoria, cebolla, ajo, leche entera y hierbabuena. La hierbabuena es el ingrediente que define el perfil de sabor del chupe peruano y no tiene reemplazo: es lo que lo hace inmediatamente reconocible.

Se cocina en dos etapas: primero el pollo con las verduras en agua o caldo, y luego se incorpora la leche y la hierbabuena en los últimos 10 minutos de cocción a fuego muy bajo para que no se corte.


El Chupe de camarones peruano.

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La sopa de fideo: el clásico mexicano de todos los días

En México, la sopa de fideo es la más cotidiana de todas. Está en casi todos los hogares, aparece en los menús de los comedores populares y es la primera preparación que muchos mexicanos aprenden a cocinar. Su fuerza está en la simplicidad: fideo tostado en aceite, tomate, cebolla, ajo y caldo de pollo.

El truco que la diferencia de una sopa de fideo genérica es el tostado previo: el fideo se saltea seco en una olla con un poco de aceite hasta que toma un color dorado oscuro. Ese paso le da un sabor a nuez y profundidad que no se consigue de ninguna otra manera. Luego se agrega la salsa de tomate licuada con cebolla y ajo, se deja secar y se incorpora el caldo caliente.

Se puede servir seca -absorbiendo casi todo el líquido- o caldosa, dependiendo de la preferencia. En su versión más tradicional se acompaña con crema, queso fresco y chile serrano.


Sopa de fideos mexicana.

La cazuela chilena: el invierno en un plato

En Chile, el plato del invierno es la cazuela. Puede ser de vacuno, pollo o cerdo, y siempre lleva una presa entera de carne, papa, zapallo, choclo y a veces arroz o fideos gruesos. Lo que la define es que la carne y las verduras van enteras o en trozos muy grandes, lo que le da una presencia en el plato que la diferencia de una sopa convencional.

La cazuela de vacuno es la más contundente: se usa osobuco o asado de tira, que se cocina a fuego lento durante dos horas hasta que la carne está tierna y el caldo tiene una profundidad difícil de imitar con cortes más magros. La grasa del hueso es parte del sabor, no un defecto a eliminar.


Cazuela Chilena.

La sopa negra costarricense: simplicidad y proteína

En Costa Rica, la sopa negra es un plato nacional. Se prepara con frijoles negros cocidos -preferentemente del día anterior- cebolla, culantro coyote, pimiento y huevo pochado dentro del caldo. Es una sopa humilde, muy económica, pero con un sabor intenso y muy nutritivo.

El culantro coyote -distinto al cilantro común- es el ingrediente que le da su perfil característico. Fuera de Costa Rica es difícil de conseguir, pero el cilantro común funciona como reemplazo aceptable. El huevo se rompe directamente dentro del caldo hirviendo y se deja cocinar a punto para que la yema quede semilíquida al servir.


Sopa negra costarricense.

La sopa paraguaya: cuando la sopa no es líquida

Un caso especial merece la sopa paraguaya, que en realidad no es una sopa en el sentido convencional: es un budín horneado de harina de maíz, queso, cebolla y leche. El nombre tiene una historia: cuenta la tradición que un cocinero agregó demasiada harina a una preparación líquida y el resultado fue sólido, pero tan rico que se quedó así para siempre.

Es un acompañamiento habitual en Paraguay y en el noreste argentino durante todo el año, pero en invierno se vuelve especialmente popular porque va perfecta con caldos y guisos.


Sopa Paraguaya.

Lo que todas tienen en común

Más allá de los ingredientes y las técnicas, las sopas latinoamericanas comparten algo que va más allá de la cocina: son preparaciones lentas, pensadas para compartir y para aprovechar lo que hay disponible. En casi todos los casos, mejoran al día siguiente, se pueden freezar sin problema y se adaptan a lo que haya en la heladera o la despensa.

Cocinar una de estas sopas en invierno es, en cierta forma, una manera de mantener viva una tradición que cruza fronteras y que une a toda América Latina alrededor de algo tan simple y tan poderoso como un plato caliente.

Consejos generales para hacer una buena sopa

  • Usar caldo casero en lugar de agua sola marca una diferencia enorme en el sabor final.
  • Las sopas con tubérculos -yuca, papa, mandioca- ganan mucho si se cocinan con la olla destapada los últimos 10 minutos para que el caldo se concentre.
  • El sofrito inicial -cebolla, ajo y algún pimiento- es la base de casi todas las sopas latinas y no debe apresurarse: 8 a 10 minutos a fuego medio hacen una diferencia notable.
  • Las hierbas frescas siempre van al final, nunca al principio, para conservar el aroma.

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