27/08/2026

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Apagones en Cuba afectan al 65% de la isla mientras crece el deterioro del sistema eléctrico


Cuba atraviesa una nueva jornada de fuertes apagones que podrían dejar sin electricidad a hasta el 65% de la isla durante las horas de mayor demanda. Según datos de la Unión Eléctrica (UNE) citados por EFE, la generación disponible alcanza apenas 1.200 megavatios frente a una demanda estimada de 3.300 MW.

La diferencia entre la oferta y el consumo obliga a aplicar desconexiones para evitar fallas de mayor magnitud y preservar el funcionamiento de servicios esenciales. La situación refleja el deterioro del Sistema Eléctrico Nacional cubano, afectado por problemas de infraestructura, falta de inversiones y dificultades para acceder a combustibles.

La generación eléctrica de Cuba no alcanza para cubrir la demanda

De acuerdo con la información difundida, la afectación prevista alcanza los 2.130 MW desconectados durante la franja de mayor consumo. La Unión Eléctrica sostiene que estas medidas buscan contener posibles colapsos y mantener la estabilidad de la red.

Entre las principales dificultades aparece la disponibilidad de combustibles. Desde enero de 2026, el escenario se agravó por las restricciones a la importación de diésel y fueloil, combustibles utilizados por generadores que representan aproximadamente el 40% de la electricidad.

El sistema también depende de las plantas termoeléctricas, que aportan otro 40% de la generación y utilizan crudo nacional. Sin embargo, siete de las 16 unidades termoeléctricas permanecen fuera de servicio por averías o tareas de mantenimiento.

Cuba enfrenta una crisis energética agravada por la falta de inversiones

El 20% restante de la oferta eléctrica proviene de fuentes alternativas, entre ellas el gas y las energías renovables. Dentro de este segmento se destaca la generación solar, que utiliza tecnología suministrada por China.

La combinación de infraestructura deteriorada, falta de repuestos, dificultades financieras y problemas para adquirir combustibles profundizó una crisis que comenzó a hacerse especialmente visible desde mediados de 2024.

Durante agosto, la fragilidad del sistema volvió a quedar expuesta. Un apagón parcial fue seguido por dos cortes generales que dejaron a gran parte de Cuba sin electricidad durante tres días consecutivos.

La generación eléctrica no alcanza y el 65% de la isla podría quedar sin luz

Los apagones se volvieron parte de la vida cotidiana en Cuba

Según EFE, la mayoría de la población cubana permanece habitualmente cerca de 20 horas diarias sin electricidad. En los últimos 24 meses se registraron 12 apagones generales, siete de ellos durante 2026.

Las interrupciones afectan además a distintos sectores de la economía y complican actividades esenciales como la conservación de alimentos y el funcionamiento de los servicios de salud y educación.

La crisis energética también profundizó las dificultades cotidianas de la población y aumentó el malestar social en un contexto en el que las autoridades enfrentan importantes restricciones económicas.

Cuánto costaría recuperar el sistema eléctrico cubano

Expertos independientes consultados por EFE estimaron que modernizar por completo el Sistema Eléctrico Nacional requeriría una inversión de entre USD 8.000 millones y USD 10.000 millones.

El monto representa un desafío para las autoridades cubanas debido a la falta de divisas y a las restricciones de acceso al crédito internacional. Por este motivo, una recuperación rápida del suministro eléctrico aparece como una posibilidad limitada mientras persistan los problemas estructurales y las dificultades para financiar nuevas inversiones.

El impacto de la crisis energética en Cuba

La magnitud de los cortes muestra que el problema eléctrico dejó de ser únicamente una cuestión vinculada con la generación y pasó a afectar de manera directa la vida cotidiana, la actividad productiva y los servicios esenciales.

El dato de hasta 65% de la isla sin electricidad durante el horario de mayor demanda expone la distancia entre la capacidad disponible y las necesidades de consumo. En este escenario, las desconexiones programadas funcionan como una medida para evitar daños mayores, pero al mismo tiempo evidencian la profundidad de la crisis del sistema eléctrico cubano.

La combinación de infraestructura deteriorada, falta de financiamiento y dificultades para conseguir combustibles mantiene abierta la incertidumbre sobre cuándo Cuba podrá recuperar un suministro eléctrico estable.


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