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Fuente: TSE. Actualizado 23:29 (hora de Brasilia)

Vida en USA

Un bar lésbico en EE.UU. reaviva el debate sobre el covid al relajar el uso de barbijos en 2026

El Last Ditch, un reconocido bar lésbico que atraviesa dificultades financieras, generó controversia al flexibilizar sus protocolos sanitarios contra el covid-19, en un contexto donde la pandemia ya no domina la agenda pública.

Por Redacción Diario Latina · 5 de octubre de 2026 a las 12:03 a. m.

El bar Last Ditch, un reconocido espacio lésbico en Estados Unidos que se había convertido en una suerte de ícono comunitario, quedó en el centro de la polémica tras flexibilizar sus reglas sobre el uso de barbijos contra el covid-19. La decisión, tomada en pleno 2026, sorprendió a buena parte de sus clientes habituales, quienes conocían al local por mantener protocolos sanitarios más estrictos que la mayoría de los bares de la zona.

Según trascendió, varios vecinos se acercaron al establecimiento durante la noche del sábado 26, con la intención de apoyar económicamente a un negocio que atraviesa dificultades financieras y que, con el tiempo, había ganado notoriedad más allá de su barrio. El Last Ditch se transformó en una especie de celebridad local, atrayendo tanto a su clientela original como a curiosos que buscaban conocer el lugar.

La noticia resuena especialmente para la comunidad LGBTQ+ latina en Estados Unidos, que encuentra en este tipo de espacios no solo un punto de encuentro social, sino también un refugio frente a la discriminación. Los bares lésbicos, cada vez más escasos en el país, cumplen un rol que trasciende lo comercial: son memoria viva de la lucha por derechos civiles y espacios de contención para mujeres queer, incluidas muchas inmigrantes y latinas.

Vale recordar que la pandemia de covid-19 transformó para siempre la forma en que bares, restaurantes y espacios nocturnos operan en Estados Unidos. Durante 2020 y 2021, miles de negocios de este tipo cerraron definitivamente por las restricciones sanitarias, y los que sobrevivieron debieron adaptarse a protocolos cambiantes, pérdida de clientela y costos operativos más altos.

Hacia 2026, el virus ya no ocupa el centro del debate público como en los primeros años de la pandemia, aunque sigue circulando y generando brotes estacionales. En ese contexto, la decisión de un bar emblemático de relajar sus propias reglas internas reabre una discusión que muchos creían saldada: ¿qué responsabilidad tienen los espacios privados frente a la salud colectiva, años después de la emergencia sanitaria global?

Para los pequeños negocios independientes, especialmente aquellos ligados a comunidades minoritarias, la pandemia dejó una herida económica profunda de la que muchos todavía no logran recuperarse del todo. Los bares con identidad comunitaria, como los espacios lésbicos o LGBTQ+, suelen depender en gran medida de la fidelidad de su público y del boca a boca, por lo que cualquier controversia pública —sea sanitaria o de otro tipo— puede tener un impacto directo en su supervivencia.

La polémica en torno al Last Ditch también pone sobre la mesa la tensión entre la necesidad de generar ingresos y la expectativa de ciertos clientes de mantener protocolos más cuidadosos, especialmente entre públicos que incluyen personas inmunodeprimidas o en situación de mayor vulnerabilidad frente a enfermedades respiratorias.

El caso llega además en un momento en que la discusión sobre políticas de salud pública sigue siendo un tema sensible en Estados Unidos, atravesado por posturas políticas encontradas sobre el rol del Estado y de los negocios privados en la gestión de riesgos sanitarios. Este tipo de episodios locales, aunque acotados, suelen viralizarse rápidamente en redes sociales y generar debates que exceden el ámbito del propio establecimiento.

Por ahora, no trascendieron declaraciones oficiales de los responsables del Last Ditch sobre los motivos puntuales detrás del cambio en sus protocolos, aunque la situación financiera del bar aparece como un factor relevante en el trasfondo de la decisión. La comunidad que lo frecuenta seguirá de cerca cómo evoluciona tanto el debate sanitario como el futuro del espacio.