Simón y Rachel golpean a México: al menos dos muertos y diez desaparecidos
El huracán Simón y la tormenta tropical Rachel dejaron un saldo de víctimas fatales y decenas de damnificados en Guerrero y Baja California, con inundaciones y derrumbes que afectaron viviendas y comunidades enteras.
Por Redacción Diario Latina · 13 de octubre de 2026 a las 6:03 a. m.

México enfrenta esta semana el impacto simultáneo de dos fenómenos atmosféricos de distinta intensidad pero efectos igualmente devastadores: el huracán Simón y la tormenta tropical Rachel. Según reportaron autoridades estatales y federales, el saldo preliminar es de al menos dos muertos y diez personas desaparecidas, en un balance que podría agravarse en las próximas horas a medida que avancen las labores de rescate.
En el estado de Guerrero, el paso de Simón provocó la muerte de una mujer, víctima de las intensas lluvias y los deslizamientos de tierra que acompañaron al fenómeno. Guerrero, una región ya históricamente vulnerable a los embates climáticos por su geografía montañosa y la precariedad de buena parte de su infraestructura, volvió a quedar expuesto a los efectos combinados de vientos fuertes e inundaciones repentinas.
Del otro lado del país, en Baja California, la tormenta tropical Rachel dejó como saldo trágico el fallecimiento de una menor de edad, de acuerdo con la información difundida por fuentes oficiales. El hecho se suma a un panorama de alerta en la península, donde las autoridades locales trabajan para evaluar la magnitud de los daños materiales y asistir a las familias afectadas.
Las diez personas desaparecidas reportadas hasta el momento se distribuyen entre ambas zonas afectadas, y los equipos de Protección Civil continúan con operativos de búsqueda en las áreas de más difícil acceso, muchas de ellas incomunicadas por los derrumbes en caminos y carreteras secundarias.

Entre los daños materiales reportados se destacan viviendas afectadas, calles anegadas y cortes de energía en varias localidades, un escenario que obliga a las autoridades a habilitar refugios temporales para los damnificados mientras se normaliza el suministro de agua y electricidad en las zonas más golpeadas.
La temporada de huracanes en el Pacífico mexicano suele extenderse entre mayo y noviembre, y cada año pone a prueba la capacidad de respuesta de un país que combina zonas turísticas de alto perfil con comunidades rurales que carecen de infraestructura resiliente ante este tipo de eventos. Estados como Guerrero, con ciudades costeras de gran afluencia turística como Acapulco, ya sufrieron en años recientes el paso devastador de huracanes de gran magnitud, lo que mantiene a la población en estado de alerta permanente durante estos meses.
Para la comunidad latina en Estados Unidos, este tipo de catástrofes naturales en México no son un dato lejano: millones de personas mantienen vínculos familiares, económicos y afectivos directos con comunidades de Guerrero y Baja California, muchas de las cuales reciben remesas que resultan claves para la reconstrucción tras episodios climáticos como este. Organizaciones de la diáspora mexicana en ciudades como Los Ángeles, Chicago o Houston suelen activar campañas de ayuda humanitaria ante este tipo de emergencias.
El cambio climático ha sido señalado por especialistas como un factor que intensifica la frecuencia y severidad de los ciclones tropicales en el Pacífico oriental, lo que añade una capa adicional de preocupación para los gobiernos de la región, que deben destinar cada vez más recursos a la prevención y reconstrucción post-desastre.
Mientras continúan las tareas de rescate, el gobierno mexicano evalúa la posibilidad de declarar zonas de emergencia en los municipios más golpeados, lo que permitiría destinar fondos federales adicionales para la asistencia a las familias afectadas y la reparación de la infraestructura dañada por Simón y Rachel.