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La seguridad pública se impone como eje central de la carrera electoral en Brasil

A meses de las elecciones presidenciales, el combate al crimen organizado divide las propuestas de Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, en medio de la expansión del narcotráfico en el país.

Por Redacción Diario Latina · 2 de octubre de 2026 a las 9:00 a. m.

La seguridad pública se impone como eje central de la carrera electoral en Brasil

La seguridad pública se consolidó como uno de los temas centrales de la campaña rumbo a las elecciones presidenciales en Brasil, en un escenario donde el avance del crimen organizado preocupa tanto a la clase política como a la ciudadanía. El debate cobra especial relevancia para la comunidad latinoamericana, que observa de cerca cómo el gigante sudamericano enfrenta un desafío que también afecta a países vecinos y, por extensión, a las rutas de narcotráfico que llegan hasta Estados Unidos.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva apuesta por una estrategia basada en el fortalecimiento de la cooperación federal con los distintos estados brasileños, buscando coordinar esfuerzos policiales y de inteligencia para enfrentar a las organizaciones criminales. Su enfoque pone el acento en la articulación institucional antes que en el endurecimiento punitivo, una línea que ha caracterizado a su gobierno en materia de seguridad.

Del otro lado del espectro político, Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y senador, impulsa una agenda de mano dura, con penas más severas para los delitos vinculados al narcotráfico y al crimen organizado. Una de sus principales propuestas es declarar al PCC (Primer Comando de la Capital) y al Comando Vermelho como organizaciones terroristas, una clasificación que tendría implicancias legales y operativas de gran alcance.

Estas dos facciones, el PCC y el Comando Vermelho, son consideradas las estructuras criminales más poderosas de Brasil. Nacidas en los sistemas penitenciarios de San Pablo y Río de Janeiro respectivamente, ambas han expandido su influencia mucho más allá de las cárceles, controlando territorios urbanos enteros y diversificando sus actividades hacia el lavado de dinero, el tráfico de armas y disputas por rutas de exportación de drogas.

La seguridad pública se impone como eje central de la carrera electoral en Brasil

La expansión de estas organizaciones no se limita a las fronteras brasileñas. En los últimos años, se ha documentado su presencia creciente en países como Paraguay, Bolivia y Perú, consolidando corredores logísticos que conectan la producción de cocaína en la región andina con los mercados de consumo en Europa y, en menor medida, en Estados Unidos. Esta dimensión transnacional convierte al debate brasileño en un asunto de interés regional.

Para la audiencia latina en Estados Unidos, el tema no es menor: el narcotráfico sudamericano y su vínculo con el lavado de dinero internacional han sido blanco de atención creciente por parte de agencias como la DEA y el Departamento del Tesoro norteamericano, que monitorean las finanzas de estas organizaciones con alcance global. La eventual clasificación de grupos como el PCC como entidades terroristas también podría abrir la puerta a sanciones internacionales más severas, en sintonía con políticas que Washington ya aplica a otros carteles de la región.

El contraste entre las propuestas de Lula y Flávio Bolsonaro refleja además una polarización política más amplia que atraviesa a Brasil desde hace años, con el electorado dividido entre un enfoque progresista que privilegia la gestión institucional y uno conservador que apuesta por respuestas más duras frente al delito. Esta grieta, que también se replica en otros países de la región, suele determinar buena parte de las campañas electorales latinoamericanas.

La seguridad ciudadana ocupa sistemáticamente los primeros puestos entre las preocupaciones de los brasileños en las encuestas de opinión, por encima incluso de la economía en ciertos períodos. Esto explica por qué ambos sectores políticos buscan capitalizar el tema, conscientes de que una propuesta creíble en esta materia puede resultar decisiva para inclinar la balanza electoral.

De cara a los comicios, se espera que el debate sobre seguridad se intensifique, con ambos bandos presentando planes más detallados y buscando el respaldo de gobernadores estatales, cuya colaboración resulta clave para cualquier estrategia nacional contra el crimen organizado, dado el diseño federal del Estado brasileño.

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