viernes, 16 de octubre de 2026·Miami · 26°C ☀️
Diario Latina
En vivo
Argentina (Oficial)1 USD =$1.530Argentina (Blue)1 USD =$1.545México1 USD =$18Brasil1 USD =$5,05Chile1 USD =$986Colombia1 USD =$3.185Perú1 USD =$3,44Uruguay1 USD =$40,19Paraguay1 USD =$5.704Bolivia1 USD =$11,72Costa Rica1 USD =$455Guatemala1 USD =$7,64Honduras1 USD =$26,89Nicaragua1 USD =$36,82Rep. Dominicana1 USD =$61Bitcoin$82,207▲1.5%Ethereum$2,457▲4.0%Argentina (Oficial)1 USD =$1.530Argentina (Blue)1 USD =$1.545México1 USD =$18Brasil1 USD =$5,05Chile1 USD =$986Colombia1 USD =$3.185Perú1 USD =$3,44Uruguay1 USD =$40,19Paraguay1 USD =$5.704Bolivia1 USD =$11,72Costa Rica1 USD =$455Guatemala1 USD =$7,64Honduras1 USD =$26,89Nicaragua1 USD =$36,82Rep. Dominicana1 USD =$61Bitcoin$82,207▲1.5%Ethereum$2,457▲4.0%
Octubre rosaDetectarlo a tiempo salva vidasVer guía →
Poder

La extrema derecha global se reorganiza: distintas banderas, un mismo enemigo común

Lejos de constituir un bloque ideológico uniforme, los liderazgos de ultraderecha que gobiernan o aspiran al poder en distintos países encuentran su cohesión en la oposición a la izquierda, más que en un programa compartido.

Por Redacción Diario Latina · 14 de octubre de 2026 a las 12:02 p. m.

La extrema derecha global se reorganiza: distintas banderas, un mismo enemigo común

El nuevo mapa político internacional muestra un fenómeno que desconcierta a analistas y diplomáticos por igual: la extrema derecha que hoy gobierna o disputa el poder en varios países de Occidente no responde a un único guion ideológico. Lo que en apariencia parece un bloque monolítico es, en realidad, una constelación de liderazgos con diferencias profundas en economía, religión y política exterior, unidos principalmente por un adversario común.

Ese adversario es la izquierda, convertida en el pegamento simbólico que permite que figuras tan distintas entre sí compartan tribuna, se citen mutuamente y celebren sus respectivos triunfos electorales. Más que un consenso de ideas, se trata de un consenso emocional: la construcción de un enemigo compartido que simplifica el debate público y moviliza a bases electorales heterogéneas bajo una misma narrativa de confrontación.

La referencia a un nuevo Consenso de Washington no es casual. Durante los años noventa, ese término designó un paquete de recetas económicas liberales promovidas desde instituciones multilaterales con sede en Estados Unidos. Hoy, la expresión se resignifica para describir otro tipo de acuerdo tácito: el que alinea a gobiernos y movimientos que, más allá de sus recetas económicas dispares, coinciden en desafiar a los consensos progresistas previos en materia de género, migración y multiculturalismo.

Para la comunidad latina en Estados Unidos, entender esta dinámica resulta especialmente relevante. La administración de Donald Trump ha sido uno de los puntos de referencia centrales de este realineamiento global, y sus políticas migratorias y discursivas han repercutido de manera directa en millones de hogares hispanos, desde Florida hasta California, generando tanto adhesiones como rechazos dentro de la propia comunidad.

La extrema derecha global se reorganiza: distintas banderas, un mismo enemigo común

El fenómeno no se limita a Washington. En Europa y América Latina, distintos líderes han adoptado estrategias similares: apelar a la nostalgia por un orden perdido, cuestionar a los organismos multilaterales y presentar a la izquierda como responsable de la inseguridad, la inflación o la pérdida de valores tradicionales. Argentina, Italia y Países Bajos figuran entre los ejemplos recientes de este tipo de coaliciones electorales exitosas.

Sin embargo, las diferencias internas de este espacio son notables. Mientras algunos de estos gobiernos defienden el libre mercado a ultranza, otros apuestan por un fuerte proteccionismo económico. Mientras unos enarbolan banderas religiosas conservadoras, otros se declaran libertarios en materia de costumbres. Esta heterogeneidad explica por qué hablar de una 'internacional de derechas' resulta, para muchos politólogos, una simplificación engañosa.

Para la audiencia latina de clase media y alta, tanto en Estados Unidos como en la región, el fenómeno tiene consecuencias concretas: afecta el clima de inversión, las políticas comerciales bilaterales y el tratamiento que reciben los inmigrantes legales y profesionales en distintos países. Entender los matices de este nuevo escenario político resulta clave para anticipar decisiones de negocios y movimientos de capital.

El auge de estos liderazgos también reconfigura las alianzas tradicionales dentro de organismos internacionales como la ONU o el G20, donde la cooperación multilateral enfrenta resistencias crecientes por parte de gobiernos que priorizan la soberanía nacional por sobre los acuerdos globales. Esto genera incertidumbre en sectores como el comercio exterior, la lucha contra el cambio climático y la gobernanza de la inteligencia artificial.

En definitiva, lo que distintos analistas describen como un nuevo Consenso de Washington no remite tanto a una doctrina compartida como a una estrategia de poder: la de convertir la polarización en una herramienta de gobierno. Comprender esa lógica, más allá de las etiquetas ideológicas, resulta esencial para leer con claridad el tablero político que hoy define buena parte de las decisiones que impactan a Estados Unidos y a América Latina.