Jared Kushner suma más de $340 millones mientras su firma invierte en empresas ligadas a Israel
Una investigación periodística detectó ganancias millonarias del yerno de Donald Trump al mismo tiempo que su fondo de inversión coloca capital en compañías vinculadas a Israel, en plena participación de Kushner en las negociaciones de paz sobre Gaza.
Por Redacción Diario Latina · 3 de octubre de 2026 a las 6:01 a. m.

Una investigación reciente puso bajo la lupa las finanzas de Jared Kushner, yerno de Donald Trump y ex asesor de la Casa Blanca, al revelar que acumuló ganancias superiores a 340 millones de dólares en un período en el que su firma de inversiones amplió su exposición a empresas con vínculos directos con Israel. El hallazgo cobra relevancia porque Kushner mantiene, al mismo tiempo, un rol activo en las negociaciones diplomáticas vinculadas al conflicto en Gaza, lo que reabre el debate sobre los límites entre función pública y negocios privados.
El vehículo de estas inversiones es Affinity Partners, el fondo que Kushner fundó tras dejar su cargo en el primer gobierno de Trump, y que desde entonces ha captado capital de fondos soberanos de Medio Oriente, incluidos actores de Arabia Saudita. La firma ha sido señalada en el pasado por su rápido crecimiento pese a la escasa trayectoria previa de Kushner en gestión de activos, y ahora vuelve a estar en el centro de la escena por la coincidencia temporal entre sus negocios y su rol informal como mediador en la región.
Según la pesquisa, parte del crecimiento patrimonial de Kushner se explica por posiciones en compañías que operan o tienen intereses comerciales en territorio israelí, un detalle que genera interrogantes sobre posibles conflictos de interés dado que Kushner ha sido una pieza clave en los contactos entre Washington y los actores regionales involucrados en el proceso de paz. No es la primera vez que su doble rol de negociador y empresario despierta cuestionamientos entre analistas y legisladores.
Para la comunidad latina con intereses en política internacional y negocios globales, este tipo de episodios resulta relevante porque ilustra cómo las decisiones de política exterior de Estados Unidos pueden entrelazarse con intereses financieros privados de figuras cercanas al poder. Entender estas dinámicas es clave para quienes siguen de cerca la relación entre Washington y Medio Oriente, una región que también incide en los precios de la energía y en los mercados que afectan a América Latina.

El fenómeno de los llamados 'conflictos de interés' en la esfera política no es nuevo en Estados Unidos, pero se intensificó durante la primera administración Trump, cuando varios familiares y allegados ocuparon roles de asesoría sin pasar por los filtros tradicionales de la función pública. Kushner, en particular, fue una figura central en la política de Medio Oriente de ese gobierno, impulsando los llamados Acuerdos de Abraham entre Israel y varios países árabes.
Tras dejar la Casa Blanca, Kushner optó por capitalizar esos vínculos construidos durante su gestión para levantar Affinity Partners, un fondo que en pocos años logró captar miles de millones de dólares de inversores del Golfo Pérsico. Ese modelo de negocio, en el que ex funcionarios monetizan sus contactos diplomáticos, ha sido objeto de críticas por parte de organizaciones de transparencia gubernamental en Washington.
El contexto geopolítico actual añade una capa adicional de sensibilidad: las negociaciones en torno a Gaza involucran a múltiples actores regionales e internacionales, y cualquier percepción de que un mediador informal podría beneficiarse económicamente del desenlace del conflicto alimenta el escrutinio público. Organizaciones de buen gobierno insisten en que este tipo de situaciones deberían estar sujetas a mayores controles de divulgación financiera.
La Casa Blanca de Trump no se ha pronunciado formalmente sobre los detalles específicos de esta investigación, y hasta el momento no trascendieron declaraciones directas de Kushner sobre el origen puntual de las ganancias reportadas. El caso se suma a una serie de reportes previos sobre la expansión patrimonial de la familia Trump y su entorno cercano desde que dejaron el poder en 2021.
Más allá del desenlace puntual de esta historia, el episodio vuelve a poner en discusión la transparencia con la que operan quienes combinan influencia política e intereses privados a nivel global, un tema que trasciende fronteras y que resulta de particular interés para inversores y profesionales latinoamericanos que siguen de cerca los movimientos de capital entre Estados Unidos, Medio Oriente y los mercados emergentes.