Ariana Harwicz es excluida de un festival literario en Granada por su rechazo al boicot cultural contra Israel
Por Redacción Diario Latina · 18 de septiembre de 2026 a las 9:01 p. m. · Fuente: El País

El festival literario Cultur Alh, que se celebra en Granada, España, decidió retirar de su programación a la escritora argentina Ariana Harwicz luego de que ella se manifestara públicamente en contra del boicot que buena parte del mundo cultural europeo impulsa contra Israel. La decisión reabre un debate que excede lo puramente literario y que resuena con fuerza también entre lectores e intelectuales latinoamericanos y de la diáspora en Estados Unidos.
Según explicaron los organizadores del festival, la participación de Harwicz en un debate público, previsto originalmente en una plaza pública de la ciudad, se había vuelto inviable por razones de seguridad. La autora, sin embargo, interpretó la medida de otra manera: acusó a los responsables del evento de haber cedido al terror y de ceder ante presiones ideológicas antes que defender la libertad de expresión y el intercambio de ideas que un festival cultural debería garantizar.
Harwicz, nacida en Buenos Aires y radicada desde hace años en Francia, se ha convertido en una de las voces más leídas de la narrativa argentina contemporánea, con obras traducidas a numerosos idiomas y reconocidas por su estilo intenso y experimental. Su perfil público, sin embargo, trasciende lo estrictamente literario: en los últimos años se ha posicionado abiertamente en temas políticos y geopolíticos, incluyendo su rechazo explícito a las campañas de boicot cultural contra instituciones y artistas israelíes.
El episodio se suma a una serie de tensiones similares registradas en festivales, universidades y espacios culturales de Europa, donde el conflicto en Medio Oriente ha derivado en presiones para excluir a figuras que no adhieren al boicot académico y artístico contra Israel. Estas controversias han generado un intenso debate sobre los límites entre el activismo político legítimo y la censura de voces disidentes dentro del ecosistema cultural.

Para la comunidad latina en Estados Unidos y para lectores de América Latina, el caso de Harwicz tiene una resonancia particular. La escritora cuenta con un público fiel en ambos lados del Atlántico, y su figura se ha vuelto un símbolo recurrente en discusiones sobre libertad de expresión que atraviesan también a intelectuales y artistas latinoamericanos residentes en Miami, Nueva York o Los Ángeles, ciudades donde estos debates sobre cultura y política internacional generan cada vez más eco.
El boicot cultural contra Israel, promovido por organizaciones como el movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones), ha ganado terreno en festivales de cine, literatura y música en distintos puntos del mundo desde hace más de una década, pero se intensificó notablemente tras la escalada del conflicto en Gaza. Numerosos artistas y escritores han enfrentado presiones para posicionarse públicamente, lo que ha generado cancelaciones, retiros de invitaciones y tensiones dentro de festivales que buscaban mantenerse neutrales.
En ese contexto, casos como el de Harwicz alimentan un debate más amplio sobre si los espacios culturales deben ser plataformas exclusivamente para el consenso ideológico o si, por el contrario, deben tolerar y exponer posturas divergentes, incluso cuando estas resultan incómodas para organizadores o parte del público. La discusión atraviesa también a festivales latinoamericanos, donde figuras de distintas corrientes políticas han sido cuestionadas por sus posiciones sobre conflictos internacionales.
Hasta el momento, Cultur Alh no ha anunciado modificaciones en el resto de su programación ni ha precisado si habrá alguna instancia alternativa para que Harwicz participe del festival de manera indirecta o virtual. La escritora, por su parte, no ha confirmado si planea emprender acciones adicionales tras la controversia, aunque sus declaraciones públicas dejan en claro su malestar con la decisión de los organizadores.