03/06/2026
La crisis política y social en Bolivia sumó un nuevo capítulo este martes luego de que el ministro de Defensa, Marcelo Salinas, presentara su renuncia en medio de más de un mes de protestas que exigen la salida del presidente Rodrigo Paz. La dimisión ocurre en un contexto de creciente conflictividad, con cerca de un centenar de bloqueos de carreteras en todo el país y una situación económica cada vez más delicada.
La salida de Salinas fue confirmada por una fuente gubernamental, aunque hasta el momento no hubo una comunicación oficial explicando los motivos de su alejamiento. La crisis también provocó la renuncia de la ministra de Educación, Beatriz García, quien había participado en reuniones impulsadas por una comisión de mediadores integrada por la Iglesia Católica, la Defensoría del Pueblo y organizaciones de derechos humanos.
Las protestas son encabezadas por obreros, campesinos, mineros, transportistas y docentes que reclaman medidas urgentes frente a la peor crisis económica que atraviesa Bolivia en las últimas cuatro décadas.
Según datos oficiales, actualmente existen alrededor de cien bloqueos de carreteras en distintos puntos del país, casi el doble de los registrados dos semanas atrás. Esta situación ha provocado graves problemas de abastecimiento de alimentos, medicamentos y combustibles, especialmente en La Paz, El Alto y otras ciudades importantes.
Mientras tanto, el gobierno de Rodrigo Paz continúa denunciando que existe un intento de alterar el orden democrático y acusa al expresidente Evo Morales de impulsar las movilizaciones que mantienen paralizado gran parte del territorio boliviano.
La situación se volvió aún más delicada luego de que el Congreso eliminara una norma que limitaba la capacidad presidencial para decretar estados de excepción.
La modificación permite al presidente recurrir con mayor facilidad a medidas extraordinarias que incluyen el despliegue de militares en las calles y restricciones temporales a libertades de circulación y reunión.
Hasta el momento, la administración de Rodrigo Paz ha priorizado los llamados al diálogo. Sin embargo, los principales dirigentes de los sectores movilizados no han participado en las instancias de negociación promovidas por organismos mediadores.

La salida de Marcelo Salinas se produce mientras aumenta la presión sobre el gobierno del presidente Rodrigo Paz por la situación económica y social.
Medios bolivianos aseguran que Marcelo Salinas sería reemplazado por Ernesto Justiniano, actual viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, conocido en el país como el "zar antidrogas".
No obstante, el eventual nombramiento todavía no fue confirmado oficialmente por el Ejecutivo.
La incertidumbre sobre la conducción del área de Defensa aumenta en momentos en que el Gobierno analiza distintas alternativas para enfrentar una crisis que ya impacta en el funcionamiento económico y social del país.

Los cambios en el gabinete se dan en un contexto de escasez de alimentos, protestas y cuestionamientos a la gestión de Rodrigo Paz.
La salida de Marcelo Salinas representa uno de los movimientos políticos más importantes desde que comenzaron las protestas contra Rodrigo Paz. La renuncia ocurre en un momento especialmente sensible, cuando el Ejecutivo enfrenta cuestionamientos por la gestión de la crisis y crecen las versiones sobre posibles medidas de excepción.
Además, la dimisión de dos ministros en pocas horas puede ser interpretada como una señal de desgaste interno dentro del Gobierno boliviano, en un escenario donde la presión social continúa aumentando y las soluciones parecen cada vez más lejanas.
La evolución de las protestas y las decisiones que adopte el presidente Rodrigo Paz durante los próximos días serán determinantes para el futuro político inmediato de Bolivia.
La renuncia del ministro de Defensa y de la ministra de Educación profundiza la sensación de crisis dentro del gabinete de Rodrigo Paz. El Ejecutivo enfrenta crecientes dificultades para contener el conflicto social y recuperar la iniciativa política.
Si los bloqueos continúan expandiéndose y no prosperan los intentos de diálogo, el Gobierno podría avanzar con medidas excepcionales para restablecer la circulación y garantizar el abastecimiento. Esto podría elevar aún más la tensión política y social en Bolivia.
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