10/08/2026
Un terremoto de magnitud 7,4 sacudió Colombia este lunes 10 de agosto de 2026 y provocó una emergencia de gran escala en distintas regiones del país. El sismo, registrado a las 7.34 de la mañana hora local, tuvo epicentro en el departamento del Chocó y se sintió con fuerza en ciudades como Pereira, Cali y Manizales, además de percibirse en Ecuador y Panamá.
El balance informado por las autoridades colombianas llegó a 111 personas fallecidas, mientras que más de 80 heridos permanecían bajo atención médica. Los equipos de emergencia continuaban con las tareas de búsqueda y rescate debido a que varias personas quedaron atrapadas entre los escombros de edificios y viviendas que colapsaron.
Ante la magnitud de la tragedia, el presidente Abelardo de la Espriella declaró el estado de desastre nacional y ordenó instalar un Puesto de Mando Principal en Bogotá para coordinar la respuesta junto con los puestos de mando ubicados en Armenia, Quindío, y Cali.
Pereira, capital del departamento de Risaralda, registró uno de los balances más graves. El alcalde Mauricio Salazar informó decenas de víctimas fatales y el colapso de numerosas edificaciones. La ciudad declaró la calamidad pública y la emergencia manifiesta, además de disponer un toque de queda para facilitar las tareas de asistencia.
En Cali, el alcalde Alejandro Eder informó inicialmente el colapso de 19 estructuras y la presencia de personas atrapadas. Posteriormente, las autoridades confirmaron 15 muertos y 380 heridos, mientras la red hospitalaria de la ciudad alcanzaba el 100% de su capacidad.
Una de las situaciones más críticas se registró en el Hospital Universitario de Cali, donde se derrumbaron cuatro pisos de un sector que alberga el área de pediatría y la unidad de cuidados intensivos. Las autoridades reportaron pacientes atrapados bajo los escombros y desplegaron equipos de rescate.
En Manizales, capital de Caldas, también se registraron importantes daños estructurales. Una de las imágenes más impactantes de la jornada fue el derrumbe de una torre de la catedral de la ciudad, provocado por la intensidad del movimiento sísmico.
Las autoridades locales desplegaron equipos de emergencia para inspeccionar edificios y determinar cuáles presentan riesgo de nuevos derrumbes. Caldas, Risaralda, Chocó y Valle del Cauca quedaron entre las zonas que concentran las situaciones más complejas.
En Antioquia, el gobernador Andrés Julián Rendón informó que más de 450 edificios resultaron afectados, entre ellos viviendas, instituciones educativas, iglesias y establecimientos hospitalarios. También se reportó una víctima fatal en el departamento.

Un terremoto de magnitud 7,4 sacudió Colombia y dejó al menos 111 personas fallecidas, según el balance oficial.
Frente al avance del número de víctimas, Abelardo de la Espriella anunció la declaración de la emergencia nacional y aseguró que permanecerá al frente de la respuesta estatal.
El mandatario ordenó centralizar la coordinación de las tareas de rescate, asistencia médica y atención de las comunidades afectadas. "Yo estaré al frente de esta emergencia nacional", afirmó al comunicar las medidas adoptadas tras el terremoto.
El Gobierno colombiano enfrenta ahora el desafío de coordinar la asistencia en múltiples departamentos afectados simultáneamente, mientras continúa la evaluación de los daños y la búsqueda de personas que podrían permanecer atrapadas.
El terremoto también provocó problemas en la infraestructura aeroportuaria. Al menos siete aeropuertos colombianos registraron afectaciones o tuvieron que suspender temporalmente sus operaciones, entre ellos los de Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago, Buenaventura y Cali.
En algunos casos, la suspensión estuvo vinculada directamente con daños en las terminales, mientras que en otros se debió a la imposibilidad de garantizar los accesos terrestres por los derrumbes registrados en las rutas.
La interrupción del transporte complica todavía más las tareas de asistencia y el traslado de equipos de emergencia hacia las zonas más afectadas.
El fuerte sismo no quedó limitado al territorio colombiano. El movimiento fue percibido en distintas zonas de Ecuador y Panamá, aunque en esos países no se informaron víctimas ni daños de gravedad en los primeros reportes.
En Ecuador, el temblor se sintió en ciudades como Tulcán, Ibarra y Quito. En Panamá, algunos edificios fueron evacuados y el servicio del metro llegó a detenerse momentáneamente.

Pereira, Cali y Manizales se encuentran entre las ciudades que sufrieron mayores daños tras el terremoto.
En medio de la emergencia, el Servicio Geológico Colombiano informó además sobre emisiones de ceniza en el volcán Puracé, ubicado en el departamento del Cauca.
El organismo había advertido previamente sobre un incremento de la actividad del volcán y recomendó a la población no acercarse a la zona de los cráteres debido al riesgo asociado con posibles emisiones repentinas de ceniza y gases.
La situación agregó un nuevo factor de preocupación para las autoridades que trabajan en la atención de la emergencia provocada por el terremoto.
La magnitud de la tragedia generó mensajes de solidaridad y ofrecimientos de asistencia de distintos gobiernos y organismos internacionales.
Estados Unidos anunció una ayuda de 15,5 millones de dólares destinada a refugios de emergencia, alimentos, protección y evaluaciones relacionadas con el terremoto. Por su parte, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) comunicó una donación de 500.000 dólares para apoyar las tareas de atención humanitaria.
También expresaron su solidaridad gobiernos de Argentina, Brasil, México, España, Italia, Cuba, Bolivia, El Salvador, Israel y Ucrania.
Desde Argentina, el canciller Pablo Quirno transmitió la solidaridad del Gobierno argentino con el pueblo colombiano y afirmó que el país está dispuesto a brindar la asistencia que resulte necesaria.010
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