30/07/2026
El Gobierno cubano aprobó una amplia reforma que permitirá el ingreso de capital privado en actividades que durante décadas estuvieron reservadas al Estado. La medida incluye sectores considerados estratégicos como las gasolineras, farmacias, energías renovables, residencias para adultos mayores, transporte, puertos, importación de vehículos y algunas operaciones petroleras y mineras.
La decisión fue anunciada luego de que la Asamblea Nacional del Poder Popular diera luz verde a un paquete de reformas destinado a flexibilizar la economía socialista de planificación centralizada, un modelo que atraviesa una de sus peores crisis desde la Revolución Cubana.
La apertura al sector privado ocurre en un contexto marcado por la escasez de combustible, alimentos, medicamentos y problemas en el suministro eléctrico. La economía cubana enfrenta una fuerte presión por las sanciones estadounidenses y por la reducción de ingresos provenientes del turismo y otras actividades internacionales.
El Gobierno de Miguel Díaz-Canel sostiene que las medidas buscan generar nuevas fuentes de inversión y recuperar sectores productivos afectados por la falta de recursos.

Cuba permitirá la participación privada en sectores estratégicos como combustibles, farmacias y energías renovables en medio de la crisis económica.
La administración cubana responsabiliza a las restricciones de Washington por el deterioro económico de la isla. Según el Ejecutivo, las sanciones petroleras y las amenazas contra empresas extranjeras provocaron una reducción de operaciones internacionales y afectaron especialmente al turismo.
Estados Unidos mantiene un embargo económico contra Cuba desde 1962 y en los últimos años amplió las restricciones sobre sectores estratégicos de la economía cubana.
El Gobierno cubano reconoció que siete cadenas hoteleras internacionales abandonaron la isla debido a las presiones estadounidenses. Según datos oficiales, esas empresas administraban cerca del 46% de las habitaciones disponibles en el país.
El primer ministro Manuel Marrero informó que actualmente el 73% de las instalaciones hoteleras permanecen cerradas, dejando en riesgo alrededor de 25.000 puestos de trabajo vinculados a esos establecimientos.
Entre las compañías que dejaron de operar se encuentran cadenas españolas, canadienses, indonesias y turcas que tenían presencia en el mercado turístico cubano.
La apertura del sector privado representa uno de los mayores cambios económicos recientes en Cuba y plantea un nuevo escenario para el modelo socialista vigente desde hace más de seis décadas.
El Gobierno busca atraer inversiones y aumentar la capacidad productiva, aunque deberá enfrentar el desafío de equilibrar la participación privada con el control estatal tradicional sobre la economía.
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