09/06/2026
El Salvador se encuentra bajo alerta naranja ante la aproximación de la tormenta tropical Cristina, un fenómeno meteorológico que amenaza con provocar fuertes lluvias, inundaciones y deslaves en distintos puntos del territorio. Protección Civil y el Ministerio de Medio Ambiente informaron que las condiciones más críticas podrían registrarse entre el 10 y el 11 de junio, especialmente en departamentos costeros y zonas vulnerables.
Las autoridades salvadoreñas explicaron que el principal riesgo no es únicamente la trayectoria de la tormenta, sino la enorme cantidad de humedad que ingresará al país.
De acuerdo con los reportes oficiales, las precipitaciones acumuladas podrían superar los 150 milímetros en apenas tres días, aumentando significativamente las probabilidades de inundaciones, derrumbes y movimientos de ladera.
Los departamentos de Usulután, San Vicente, La Paz, La Libertad, Sonsonate y Ahuachapán figuran entre las zonas bajo mayor vigilancia.

El fuerte oleaje asociado al fenómeno obligó a suspender temporalmente las actividades pesqueras en la costa salvadoreña.
Como parte del Plan Nacional de Contingencia para Eventos Hidroclimáticos, Protección Civil habilitó 180 albergues con capacidad para albergar hasta 10.000 personas.
Además, las autoridades iniciaron evacuaciones preventivas en comunidades consideradas de alto riesgo y solicitaron a la población preparar documentos personales, medicamentos y mochilas de emergencia.
También se desplegaron equipos de rescate, maquinaria pesada y personal especializado para responder ante posibles emergencias derivadas de las lluvias.
Las autoridades decidieron suspender temporalmente la pesca artesanal e industrial debido al incremento del oleaje generado por Cristina y por fenómenos marítimos previos.
La vigilancia costera fue reforzada con guardavidas y equipos de monitoreo en más de 170 puntos del litoral salvadoreño.
La amenaza de Cristina llega en un contexto de suelos saturados por lluvias recientes, lo que incrementa considerablemente el riesgo de inundaciones repentinas y deslizamientos.
Además de los posibles daños materiales, las precipitaciones podrían afectar la actividad agrícola, la infraestructura vial y generar problemas sanitarios asociados a la proliferación de mosquitos transmisores de enfermedades.
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